miércoles, 8 de enero de 2014

RUTA 4. LOS LABERINTOS DE LA MUERTE

Vídeo del hormiguero relacionado con la ruta:
http://www.youtube.com/watch?v=6eyShzpmIDY

Powtoon sobre la ruta:
http://www.powtoon.com/p/bKspikHcklw/

Resumen sobre la ruta:
Lo que vemos y sentimos es solo la parte de la realidad que el cerebro de cada uno puede asimilar. No podemos oler lo que huele un perro ni oír lo que oye un búho. Creemos que lo que no vemos y lo que no sentimos no existe, y eso es un error.
El cerebro procesa la información que recibe a su manera: cuando la retina se fija en un objeto no capta el detalle, sino que es el cerebro el que decide qué es más importante en esa información. Por eso, solo vamos a ver lo que al cerebro le interesa que veamos. En base a estos principios el cerebro construye la realidad y rellena la información que no le llega imaginando por aproximación lo que podría haber ahí fuera.
Se suelen dar las ilusiones ópticas o cognitivas cuando surge una disonancia entre la realidad y lo que tu esperas de esa realidad, el cerebro probablemente te haga ver lo que esperas en vez de una realidad objetiva. Eso es porque el cerebro va a lo práctico y quiere tener información lo más rápido posible. El ser humano está programado para descubrir cuanto antes una amenaza: es cuestión de supervivencia. Vamos a ver algunos ejemplos de engaños visuales:
2. “Y que viva la buena vida”

3. Lo que el cerebro puede hacerle a nuestros sentidos también se lo puede hacer a nuestra forma de percibir la vida, a nuestra capacidad de ser optimistas o pesimistas. Cuenta los objetos en rojo que se aprecian en la imagen.
Explicación de los experimentos:

1. Las tuercas imposibles de Jerry Andrus:  ¿Cómo puede ser que un palo se tuerza para entrar entre dos tuercas que aparentemente están en dos ángulos opuestos? Es posible si lo que en realidad estamos viendo es una ilusión óptica, y no la realidad que imaginamos, que no se ajusta a lo que nuestros ojos ven. Nuestro cerebro nos ha vuelto a engañar. En este caso, por la perspectiva y la forma de construir las tuercas, el cerebro ha dado por hecho que estábamos viendo la parte exterior de las mismas, cuando realmente, si las girásemos, estaríamos viendo la interior… Es imposible no equivocarse, el cerebro simplemente ha vuelto a malinterpretar los estímulos que le llegan.

2. “Y que viva la buena vida”: Si te pasa como a la mayoría de personas no te habrás dado cuenta de que le sobra una palabra. Es lógico: cuando algo falla en un patrón familiar, el cerebro se toma la justicia por su mano y lo corrige por su cuenta. Pensamos con patrones prefabricados porque es una forma cómoda y rápida de pensar que a menudo nos resulta útil para ahorrar tiempo y esfuerzo. Por ello, cuando el cerebro reconoce un patrón  lo completa automáticamente y, si le sobra una palabra, como en este caso, la elimina sin más.

3. ¿Podrías decirme cuantos objetos verdes hay? Probablemente ni te hayas fijado en ellos. Y esto es lo que pasa con el sentimiento de estar triste, con el pesimismo. Cuando estas triste solo puedes ver una parte de la realidad, pero el resto también existe.  Un consejo para que veas más allá en los días en los que estés triste es que durante dos semanas, dediques un rato a pensar en las cosas buenas que te han ocurrido a lo largo del día. Tienes que encontrar como mínimo 10. Las primeras veces que lo intentes probablemente no llegarás a las 5, pero a las 2 semanas seguramente llegues a las 20.

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