Vídeo del hormiguero relacionado con la ruta:
https://www.youtube.com/watch?v=_3KfUmSrNF4
Powtoon sobre la ruta:
http://www.powtoon.com/p/b4rEHpLPwNM/
Resumen sobre la ruta:
Las emociones negativas -la tristeza, la ira- no son ni buenas ni malas: son útiles o perjudiciales. Tienen, como todas las emociones, una razón de ser evolutiva. La ira puede ser útil porque puede darnos alas para defender aquello en lo que creemos. No se trata pues de querer anular estas emociones, sino aprender a gestionarlas para que su fuerza se pueda manifestar a medida de lo que necesitamos para resolver un conflicto de forma constructiva.
https://www.youtube.com/watch?v=_3KfUmSrNF4
Powtoon sobre la ruta:
http://www.powtoon.com/p/b4rEHpLPwNM/
Resumen sobre la ruta:
Las emociones negativas -la tristeza, la ira- no son ni buenas ni malas: son útiles o perjudiciales. Tienen, como todas las emociones, una razón de ser evolutiva. La ira puede ser útil porque puede darnos alas para defender aquello en lo que creemos. No se trata pues de querer anular estas emociones, sino aprender a gestionarlas para que su fuerza se pueda manifestar a medida de lo que necesitamos para resolver un conflicto de forma constructiva.
ENFADOS: SECUESTRO EMOCIONAL
Cuando nos enfadamos estamos siendo víctimas de un secuestro, es muy sencillo: normalmente el cerebro procesa la información que le llega del exterior hasta el tálamo, que dirige esta información a la corteza cerebral. T de allí pasa a la amígdala y eso genera hormonas que fomentan determinadas emociones y reacciones. Pero si el cerebro cree que hay un peligro envía toda la información directamente a la amígdala, despreciando el cerebro racional. Así que cuando te sientes amenazado actúas de forma irracional. Eso es lo que el psicólogo Daniel Goleman llama “secuestro emocional”. Parece un mecanismo interesante pero también te puede arruinar la vida. Esta reacción puede ser beneficiosa para los primates donde el peligro estaba en cada segundo, pero ahora los peligros son menos y reaccionar de esta manera te puede causar problemas.
Hay indicios para saber si estas siendo secuestrado: sientes una reacción emocional fuerte, todo es muy rápido y se te escapa de las manos y, intuyes que después del secuestro te darás cuenta de que la reacción no era apropiada.
Normalmente hay tantos conflictos en el entorno familiar porque una palabra te ha recordado de repente que alguien querido “no me trata bien”, “no me cuida”, “nunca lo ha hecho”. Llegas a casa y asocias el entorno a recuerdos que te duelen o te aburren.
¿ Qué podemos hacer para no ser víctimas de un secuestro emocional?
-El “segundo mágico”: Tenemos un cuarto de segundo durante el cual podemos rechazar un impulso emocional destructivo.
- Ponle nombre a lo que sientes: Poner nombre a un sentimiento reduce su intensidad y devuelve el poder de decisión a la parte más racional del cerebro.
- “¿Importará de aquí a cinco años?”: Para darte tiempo a poner las cosas en contexto, pregúntate si lo que te enfada importará de aquí a unos años.
Si hemos caído en la trampa y la amígdala nos ha secuestrado, podemos intentar recuperar la calma lo antes posible. Es difícil porque ya se han activado las hormonas y estás más alterado.
¿NOS SATISFACE REALMENTE LA VENGANZA?
Un estudio demuestra que cuando nos vengamos de un enemigo experimentamos un gran goce. Contrariamente hay dos razones que nos muestran que la venganza no es la solución:
- Cuando te vengas de alguien, sigues pensando en esa persona. Convives a la fuerza con lo que más te desagrada y prolongas emociones negativas.
- Puede que hayas conseguido vengarte, pero la otra persona está furiosa. Tu enemigo te amenaza y eso te da miedo. La venganza es un circulo vicioso: “Tu me haces daño a mi y yo te lo devuelvo”.
Hay maneras de vengarse para que no te sientas tan culpable. La manera es implicar a una tercera persona totalmente ajena y neutra al problema; un ejemplo legal sería dejar que la justicia actúe o contratar a un matón. Recurriendo a estos métodos no te sientes tan culpable porque la culpa no recae solo en ti, sino que la compartes con otros.
DESESCALANDO LA ESCALERA DE LA IRA
Para aliviar el deseo de la venganza tenemos que imaginar que estamos en lo alto de una escalera con 5 peldaños. Ahora estas en lo más alto, lleno de ira, y te quieres vengar:
-Peldaño 1, respira hondo: Un recurso muy bueno contra la ira es centrar la atención en la respiración, ademas con esa respiración crearas hormonas que te harán sentir bien y calmaras esa sensación de ira.
-Peldaño 2, un pensamiento negativo daña tu cuerpo durante seis horas: Un pensamiento negativa debilita tu sistema inmunológico durante seis horas .Además el estrés continuado daña tu cerebro. Vas a razonar peor porque llegará menos riego sanguíneo a las zonas del cerebro más necesarias para que puedas tomar las decisiones adecuadas. Así que para y piensa en el daño que te estás haciendo. ¿Merece la pena?
-Peldaño 3, Que elijo, ¿justicia o felicidad? Elige felicidad: Porque la teoría de la justicia dice que la vida debería ser justa a todos por igual. Pero como la vida no es así, esta teoría te llevará a una vida llena de reproches y amargura contra todo y contra todos. Cuando me guio por la teoría de la felicidad, elijo aquello que contribuye más a mi felicidad y a la de los demás.
-Peldaño 4, Ponte en su piel. Sentir empatía hacia el otro alivia las ganas de vengarse. Piensa si esa persona quiere dañarte o solo se esta defendiendo.
-Peldaño 5, Desahogate de forma constructiva. Mucha gente dice que es importante aliviar la ira con ejercicio violento, “sacando la agresión hacia fuera”. Sirve realizar actividades energéticas como salir a correr, andar o ir en bici.
En resumen, podríamos decir que perdonar no es olvidar: es recordar lo que nos ha herido y dejarlo ir. Pero aunque hemos visto que enfadarse no aporta beneficios, a veces nos empeñamos en agarrarnos a pensamientos negativos y a desearle el mal a los demás.
LA SCHADENFREUDE: “QUIERO QUE FRACASES” O POR QUÉ NOS ALEGRAMOS DE LA DESDICHA DE LOS DEMÁS
La schadenfreude es una palabra alemana que evoca un sentimiento universal: regodearse ante el fracaso ajeno. Se agudiza si hay razones para creer que se está haciendo justicia, “se lo merece…”, pero no explica por qué a veces nos alegramos del dolor ajeno.
Como nos es fácil sentir empatía, cuando les pasa algo malo pensamos: “menos mal que no me ha pasado a mi”. Es un reflejo natural que nos hace sentir bien y a salvo. Pero la schadenfreude tiene mucho que ver con la envidia.
La envidia es buena si no la llevas hasta los extremos, es una manera de mantener conexiones con un grupo, competir un poco y no quedarse atrás.
Es más normal que una persona con baja autoestima sienta más alegría de las desgracias de los demás. Es porque te da la sensación de que no solo tu eres un “fracasado”.
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